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Melatonina: qué es, qué dice de verdad la evidencia y qué se le atribuye de más

La melatonina no es un somnífero: es la señal hormonal de la noche. Qué efecto tiene realmente sobre el sueño según los metaanálisis, dónde sí brilla, y los malentendidos de dosis, horario y regulación — con fuentes de cronobiología, no marketing de suplementos.

Qué es exactamente: la hormona de la oscuridad

La melatonina es una hormona que produce la glándula pineal, una estructura del tamaño de un guisante situada en el centro del cerebro. Su secreción sigue una regla muy simple: sube cuando oscurece y se apaga con la luz. Por eso los cronobiólogos la llaman 'la hormona de la oscuridad': no es una señal de sueño en sí misma, sino la forma que tiene el reloj circadiano de comunicar al resto del cuerpo que es de noche biológica. De hecho, los animales nocturnos también segregan melatonina por la noche — justo cuando están más activos —, lo que deja claro que la hormona marca la fase oscura del día, no el acto de dormir. Josephine Arendt, la investigadora que más ha hecho por entender esta hormona en humanos, la describe como un 'cronobiótico': una sustancia capaz de ajustar la fase del reloj interno (Arendt y Skene, Sleep Medicine Reviews, 2005). Esta distinción es la clave de todo el artículo: la melatonina no funciona como un sedante que te noquea, sino como una señal horaria que le dice a tu cuerpo en qué momento del día circadiano está. Entender eso explica tanto lo que puede hacer como lo que no.

Lo que la evidencia muestra de verdad: unos 7 minutos

Aquí viene el dato que casi ningún envase de suplemento te va a contar. El metaanálisis de referencia sobre melatonina y trastornos primarios del sueño, publicado por Ferracioli-Oda, Qawasmi y Bloch en PLoS ONE (2013), combinó los resultados de 19 ensayos controlados con placebo y encontró que la melatonina reduce la latencia de inicio del sueño —el tiempo que tardas en dormirte— en unos 7 minutos de media, y aumenta el tiempo total de sueño en unos 8 minutos, con una mejora modesta de la calidad subjetiva del sueño. El efecto es real y estadísticamente sólido, pero pequeño: para comparar, los fármacos hipnóticos y la terapia cognitivo-conductual para el insomnio producen efectos claramente mayores sobre esas mismas variables. Los propios autores señalan que la melatonina puede tener un papel por su perfil de efectos secundarios relativamente benigno, no porque compita en potencia. Si te dormías en 45 minutos y buscas dormirte en 10, la evidencia no respalda esa expectativa. Esta honestidad importa: buena parte de la decepción con la melatonina viene de pedirle que sea lo que no es —un somnífero— en lugar de usarla para lo que la evidencia sí respalda, que vemos a continuación.

Dónde sí brilla: mover el reloj, no sedar el cerebro

Si la melatonina es una señal horaria, su terreno natural son los problemas en los que el reloj interno está desalineado con el horario que quieres llevar. El ejemplo mejor estudiado es el jet lag: la revisión Cochrane de Herxheimer y Petrie (2002) concluyó que la melatonina, tomada cerca de la hora de acostarse en el destino, es notablemente eficaz para prevenir o reducir el jet lag, y consideró razonable recomendarla a viajeros adultos que cruzan cinco o más zonas horarias, especialmente hacia el este. Aquí el efecto no es 'dormirte más rápido esta noche', sino ayudar a que tu reloj circadiano se realinee antes con el nuevo huso horario. El mismo principio se aplica al síndrome de fase de sueño retrasada —personas, a menudo adolescentes y adultos jóvenes, cuyo reloj va sistemáticamente tarde y no consiguen dormirse hasta la madrugada—: una dosis baja tomada horas antes de la hora deseada de sueño puede adelantar la fase del reloj, y las guías de medicina del sueño contemplan su uso en este trastorno, idealmente pautado por un profesional que sepa calcular el momento correcto. Fíjate en el patrón: en ambos casos el valor de la melatonina está en cuándo se toma respecto al reloj interno, no en cuánto seda. Es un cronobiótico haciendo trabajo de cronobiótico.

El malentendido de la dosis: más no es mejor

La intuición de 'si no me funciona, subo la dosis' encaja con los analgésicos, pero no con una señal horaria. La revisión Cochrane sobre jet lag ya observó que dosis entre 0,5 y 5 mg resultaban similarmente eficaces contra el jet lag (con un único matiz: con 5 mg los participantes se dormían algo más rápido): por encima de cierto punto, más melatonina no mueve más el reloj. Conviene recordar la escala: la glándula pineal segrega cantidades minúsculas, y muchos suplementos del mercado producen niveles en sangre muy superiores a los fisiológicos nocturnos. Con la melatonina, la variable con más palanca no es la dosis sino el momento: la misma cantidad tomada por la tarde-noche tiende a adelantar el reloj, mientras que tomada de madrugada o por la mañana tiende a retrasarlo — es lo que la cronobiología describe con las llamadas curvas de respuesta de fase, y la razón por la que revisores del campo como Nachum Zisapel (British Journal of Pharmacology, 2018) insisten en que el efecto de la melatonina depende críticamente de la hora circadiana a la que se administra. Tomarla 'cuando me acuerdo' o ya metido en la cama a las 2 de la madrugada puede, en el peor de los casos, empujar el reloj en la dirección contraria a la que buscas. Un detalle práctico añadido: análisis independientes de suplementos comerciales, como el de Erland y Saxena (Journal of Clinical Sleep Medicine, 2017), han encontrado que el contenido real de melatonina de muchos productos difiere enormemente del que declara la etiqueta.

¿Suplemento o medicamento? Depende del país

Parte de la confusión alrededor de la melatonina viene de su estatus regulatorio, que cambia según dónde vivas. En Estados Unidos se vende libremente como suplemento dietético, con dosis y formatos muy variados y sin el control de fabricación que se exige a un fármaco. En España y buena parte de la Unión Europea convive una doble vía: la melatonina en dosis bajas (por debajo de 2 mg) se comercializa como complemento alimenticio —de venta libre en farmacias y supermercados—, mientras que existe un medicamento de melatonina de liberación prolongada de 2 mg autorizado en la UE que requiere receta y está indicado para un uso concreto. En otros países, como Reino Unido, la melatonina es en general un medicamento sujeto a prescripción. Esta disparidad no es un tecnicismo: explica por qué un mismo compuesto se presenta a la vez como un producto de estantería y como un fármaco con indicación específica, y por qué las autoridades alimentarias europeas solo han aceptado alegaciones de salud muy acotadas para el complemento (relacionadas con el tiempo en conciliar el sueño y con el jet lag), lejos de las promesas amplias que circulan en el marketing. Si tienes dudas sobre qué producto concreto tienes delante y si te conviene, la persona adecuada para preguntar es tu farmacéutico o tu médico, no la etiqueta.

La luz manda: no tiene sentido tomarla bajo un fluorescente

Hay un actor que domina todo este sistema por encima de cualquier suplemento: la luz. El experimento clásico de Lewy, Wehr, Goodwin, Newsome y Markey (Science, 1980) demostró que la luz brillante suprime la secreción de melatonina en humanos — un hallazgo fundacional de la cronobiología moderna, porque hasta entonces se dudaba de que el sistema circadiano humano fuera tan sensible a la luz como el de otros animales. La consecuencia práctica es directa: si pasas la última hora del día bajo luz intensa o con una pantalla brillante a pocos centímetros de los ojos, estás frenando tu propia melatonina justo cuando debería estar subiendo, y ningún comprimido compensa bien una señal contradictoria. La imagen correcta no es 'me falta melatonina, la repongo con una pastilla', sino 'mi entorno de luz le está diciendo a mi cerebro que todavía es de día'. Por eso las medidas de higiene del sueño relacionadas con la luz —atenuar la iluminación por la noche, buscar luz natural por la mañana— actúan sobre el mismo sistema que la melatonina exógena, gratis y sin dosis que acertar. Para muchas personas con dificultades leves para dormirse, ordenar primero la exposición a la luz es el paso con mejor relación esfuerzo-resultado, antes de plantearse cualquier suplemento.

Seguridad, límites y cuándo hablar con un profesional

En adultos sanos y a corto plazo, la melatonina se considera en general bien tolerada, con efectos adversos habitualmente leves y transitorios como somnolencia, dolor de cabeza o mareo. Pero 'bien tolerada en general' no significa 'para todo el mundo y en cualquier circunstancia'. Hay situaciones en las que la conversación con un médico o farmacéutico debe ir antes que la compra: embarazo y lactancia, donde los datos de seguridad son insuficientes; niños y adolescentes, en quienes el uso —cada vez más extendido— debería pasar siempre por el pediatra, porque se trata de una hormona en un organismo en desarrollo y porque detrás de un mal dormir infantil puede haber causas que una pastilla enmascara; y cualquier persona que tome otros medicamentos, ya que la melatonina puede interactuar, entre otros, con anticoagulantes, inmunosupresores, antidiabéticos, anticonceptivos y algunos antidepresivos, y su metabolismo se ve afectado por fármacos comunes. Este artículo es educativo, no un consejo médico personalizado: Ensuenia no prescribe dosis ni pautas, y las decisiones sobre cuánto, cuándo y si tomar melatonina en tu caso concreto corresponden a un profesional que conozca tu historia. Y una señal de alarma transversal: si llevas semanas necesitando melatonina cada noche para dormir, eso no es mantenimiento, es un síntoma — probablemente de un insomnio u otro problema del sueño que merece evaluación propia, no más suplemento.

Preguntas frecuentes

¿La melatonina es una pastilla para dormir?

No en el sentido habitual. La melatonina es una señal horaria del reloj circadiano, no un sedante: el metaanálisis de referencia (Ferracioli-Oda et al., 2013) encontró que adelanta el inicio del sueño unos 7 minutos de media. Donde más rinde es en problemas de reloj desajustado, como el jet lag o la fase de sueño retrasada, no como somnífero potente.

¿Puedo darle melatonina a mi hijo para que duerma?

No sin hablar antes con su pediatra. La melatonina es una hormona y el organismo infantil está en desarrollo; además, detrás del mal dormir de un niño puede haber causas —hábitos, horarios, otra condición— que un suplemento solo enmascararía. El uso en menores debe valorarlo y pautarlo siempre un profesional.

Fuentes

  • Eduardo Ferracioli-Oda, Ahmad Qawasmi, Michael H. Bloch, Meta-analysis: Melatonin for the treatment of primary sleep disorders (2013) — PLoS ONE 8(5):e63773; metaanálisis de 19 ensayos controlados: la melatonina reduce la latencia de inicio del sueño en ~7 minutos y aumenta el tiempo total de sueño en ~8 minutos de media — efecto real pero modesto.
  • Andrew Herxheimer, Keith J. Petrie, Melatonin for the prevention and treatment of jet lag (2002) — Cochrane Database of Systematic Reviews; concluye que la melatonina es notablemente eficaz para prevenir o reducir el jet lag y razonable de recomendar a viajeros adultos que cruzan cinco o más zonas horarias; dosis de 0,5 a 5 mg resultaron similarmente eficaces contra el jet lag, aunque con 5 mg se conciliaba el sueño algo más rápido.
  • Josephine Arendt, Debra J. Skene, Melatonin as a chronobiotic (2005) — Sleep Medicine Reviews 9(1):25-39; revisión de referencia que caracteriza la melatonina como cronobiótico: una señal capaz de ajustar la fase del reloj circadiano, no un sedante.
  • Alfred J. Lewy, Thomas A. Wehr, Frederick K. Goodwin, David A. Newsome, Sanford P. Markey, Light suppresses melatonin secretion in humans (1980) — Science 210:1267-1269; experimento fundacional que demostró que la luz brillante suprime la secreción de melatonina en humanos.
  • Nachum Zisapel, New perspectives on the role of melatonin in human sleep, circadian rhythms and their regulation (2018) — British Journal of Pharmacology 175(16):3190-3199; revisión de la fisiología y farmacología de la melatonina que subraya la dependencia crítica de su efecto respecto a la hora circadiana de administración.
  • Lauren A. E. Erland, Praveen K. Saxena, Melatonin Natural Health Products and Supplements: Presence of Serotonin and Significant Variability of Melatonin Content (2017) — Journal of Clinical Sleep Medicine 13(2):275-281; análisis independiente de suplementos comerciales que encontró que el contenido real de melatonina difiere de forma muy notable del declarado en la etiqueta.

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Este artículo es educativo y resume literatura científica publicada; no es un diagnóstico ni sustituye la consulta con un dentista, médico o especialista del sueño.